UNIVERSIDAD DE SEVILLA FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA DEPARTAMENTO DE HISTORIA DEL ARTE
La pintura de Joaquín González se expresa perfectamente en texturas y valores cromáticos irradiando por ello una original y brillante luminosidad en las obras de tema taurino. La infinita riqueza de enfoques formales de esta fiesta única se decanta en óleos y grabados mediante la definición de exquisitos contrapuntos entre colores vibrantes de clara intencionalidad “fauve”- a tono, además con la desbordante violencia luminosa del coso y los constantes reflejos de trajes y capotes, y certeros trazos lineales que evocan la móvil negrura del toro o las rítmicas curvas que sugieren la oquedad de la plaza y sucintos pormenores arquitectónicos. Pintura ésta, pues, de solvente y jugosa modernidad expresiva en sus diferentes técnicas, claramente creativa, además, en la valiente síntesis de recursos formales y en la arriesgada asimilación de influencias picassianas y hasta de ciertos atisbos expresionistas que deforman irónicamente la figuración humana.
Emilio Gómez Piñol Catedrático de Hª del Arte Universidad de Sevilla El Azar y el cálculo en el medio específico pictórico son los factores con que Joaquín González asume el legado moderno. Sus formas esconden o muestran unos contenidos y superan su condición en el difícil equilibrio establecido entre la reflexión y la ejecución espontánea. De modo que sus series miniadas o en grandes formatos, no se quedan en lo cotidiano del objeto, los personajes o los hechos ni siquiera en los fundamentos intelectivos. Un pensamiento origina múltiples formas y ellas, que se relacionan, tienen tal identidad que cada composición significa con independencia en lo visual. Así los temas de Joaquín González son desarrollo de materia y color, de intuición y cálculo. Sobre todo pintura.
Andrés Luque Teruel. Profesor de Historia del Arte
…La obra que Joaquín González expone puede ser relacionable externamente con ese momento de celebración de lo pictórico pero amplia trayectoria artística anterior ya le había puesto en contacto con problemas que son herencia de la pintura de siempre, reconsiderados desde la vanguardia histórica. Texturas, luces, color, y en especial la composición, que Joaquín González planifica meticulosamente, desde un concepto de desarrollo próximo al diseño que revisa y adapta, durante el proceso de elaboración de una obra visualmente rica y compleja, asociada a una gran libertad de temas, como el reciente ciclo dedicado a la tauromaquia.
Francisco del Río.
"Y bailando danzas bajó a los infiernos del alma"
La idea que fundamenta esta exposición es el temor del hombre a sí mismo, los miedos que alberga y lo consumen y se reflejan en los fantasmas o los diablos o las brujas de cada cual. Ello nos implica desde los orígenes y así lo expresa el pintor en un contexto prehistórico. Desde entonces, el hombre quiere desprenderse de sus supersticiones, pero no puede y las necesita para explicar su posición en el mundo y defenderse de la naturaleza. Así surgen los mitos en el sentido homérico de discurso o notificación. Joaquín González se sitúa en ese estadio inicial y, con mentalidad actual, indaga en el sujeto mediante lo mítico entendiéndolo como un hecho de la conciencia. Mas este hecho de la conciencia es, según Gadamer , la imaginación creadora, o sea, que al pintar los miedos y los fantasmas del hombre, Joaquín González no pinta la conciencia del mal ni el reflejo de lo maligno ni la conciencia mítica que lo explica, pinta a la imaginación misma, a la facultad de imaginar tales posibilidades. Para ello utiliza la iconografía de la danza en el espacio-tiempo limitado de la fiesta.
Diciembre de 2001. Andrés Luque Teruel Profesor de Historia del Arte
|